La dignidad de atreverse – La meditación

El hombre que, estando realmente en el camino, pierde su dinero y posición no recurrirá, como consecuencia, a aquel amigo que le ofrece refugio y confort y

que alienta a su antiguo ser a sobrevivir.


Por el contrario, buscará a alguien que de buena fe e inexorablemente le ayude a correr el riesgo, de tal manera que él pueda resistir el sufrimiento y pasar a través de el con coraje, transformándolo así en “el salvavidas que lo

lleva a la orilla lejana”.

Sólo en la medida que el hombre se exponga una y otra vez a la aniquilación,

puede surgir dentro suyo aquello que es indestructible. En esto reside la

dignidad de atreverse.

Por tanto el propósito de la práctica de la meditacion no es desarrollar una

actitud que le permita al hombre adquirir un estado de armonía y paz donde

nada pueda perturbarlo. Por el contrario, la práctica debería enseñarle a

permitirse a sí mismo ser asaltado, perturbado, movido, insultado, quebrado y

criticado, es decir, debería permitirle dejar ir esa añoranza inútil después

de la armonía, dejar la pena y la vida confortable para poder descubrir,

peleando con las fuerzas que se le oponen, aquello que lo espera mas allá del

mundo de los opuestos. Primeramente, debería tener el coraje de enfrentar la

vida, de encontrarse con aquellas cosas más peligrosas en el mundo.

Cuando esto es posible, la meditación en si misma se convierte en el medio por

el cual aceptamos y damos la bienvenida a los demonios que surgen del

inconsciente, un proceso muy diferente al de la practica de concentración en

un objeto como forma de protección contra esas fuerzas.

Sólo si nos aventuramos repetidamente a través de zonas de aniquilación, puede

ser fijo y estable nuestro contacto con el Ser Divino que esta más allá de

dichas zonas.

Cuanto más completamente aprenda un hombre a enfrentarse con el mundo que lo

amenaza con el aislamiento, mas le serán reveladas las profundidades del ser

y la apertura a las posibilidades de una nueva vida.

El amor jamás reclama; da siempre.

El amor tolera, jamás se irrita, nunca se venga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: