El desapego

Para la rueda de la existencia, la mente es el punto de enfoque, el eje central de donde todas las actividades mundanas emergen. Para ser capaz de penetrar ese punto de enfoque y obtener una visión del yo inmortal que está más allá de todo eso, debes cultivar la práctica del no-apego o desapego.

Haz todos los esfuerzos necesarios para desarrollar esta disciplina de importancia primordial. Encarnaciones del Amor, La renunciación o el desapego también puede ser llamado o conceptuado como no-apego. El no-apego es cuando la mente y los sentidos no llegan a afectarse por los objetos del mundo y permanecen indiferente a su atracción o repulsión. La mente cubre al yo verdadero, por lo tanto, la mente puede ser descrita como un velo. Es el velo de la ignorancia, porque esconde el verdadero yo y te mantiene inconsciente de su presencia magnificente dentro de ti. Pero la mente, en sí misma, está encadenada a los órganos de los sentidos, los cuales están atraídos por los objetos del mundo fenomenal que los limitan. Por lo tanto, el primer paso en realizar tu verdadero yo es el tomar control sobre los órganos de los sentidos. Por esto, la práctica del no- apego es esencial. El Desapego Nos Guía A La Realización Propia Una vez que eres libre del apego a los objetos de los sentidos, entonces, los órganos de los sentidos no serán ya capaces de limitar tu mente. Una mente libre de los sentidos llega a ser pura y transparente. Ya no impone más su influencia para cubrir el alma.

Cuando el velo de la mente se disuelve, tu verdadero yo llega a ser consciente del mismo. Entonces te sumerges en la unidad de la existencia completa y disfrutas la bienaventuranza que es tu naturaleza real.  El Guita ha enseñado que el no-apego es crucial para realizar tu yo verdadero o real. Ese yo verdadero es el yo supremo y único. El desapego o el no-apego ha sido enfatizado también en el yoga clásico de Patanjali, un gran buscador de la India milenaria. Él enseñó que el desapego es la propiedad natural de una mente que permanece inmovible frente a los órganos de los sentidos y los objetos que los atraen. Tal mente, estando libre de la esclavitud de los órganos y objetos de los sentidos, es pura y es imperturbable por la ilusión.

Logras conseguir una mente pura cuando ves todos los objetos del mundo como trascendentes y transmutables. Las antiguas enseñanzas han declarado que desde la criatura más baja de la escala en el mundo fenomenal hasta la mayor, justo hasta los seres celestiales, todo es efímero y pasa a través del cambio. Sabiendo esto, debes abandonar todo apego a los objetos de los sentidos. Cualquier apego, gradualmente y con toda seguridad te guiará a la esclavitud. Justo como al remover la leña del fuego, automáticamente la llama se extingue, removiendo los objetos de los sentidos, automáticamente los hace impotentes.

Las enseñanzas sabias han enfatizado en la forma más severa, que solamente la persona que no le importa nada excepto la total realización del yo supremo, es una persona que posee la renunciación verdadera. Ni los objetos del mundo, ni siquiera los celestiales del Señor pueden apartarlo de su enfoque y camino único. Hay una historia relacionada con una de esas sabias enseñanzas, acerca de un muchacho muy sensato, que por el juramento de su padre, se encontró en el dominio de la muerte. El dios de la muerte trató de ganarle al muchacho, y le dijo, “Te daré el dominio completo de toda la riqueza y todo el poder sobre el mundo, y te daré todos los placeres celestiales del mundo.” Pero el niño replicó, “Este mundo, y todos los mundos más allá de éste, son intrascendentes, ellos no perduran. Yo no tengo nada que hacer con lo que viene y va. Yo solo quiero tener la visión del yo supremo. Quiero realizar la verdad última, la que nunca cambia. El mundo con sus limitaciones y con los sufrimientos que lo acompañan es para la persona que se deja influenciar por los objetos de los sentidos. Ellos no me interesan a mí en lo más mínimo.” El Apego A Los Objetos Que Piensas Son Tuyos Supongamos que has estado viviendo en una casa en particular por largo tiempo. Un día tienes que cambiar a otra vivienda. Empaquetas tus pertenencias, las pones en un vehículo y las llevas a tu nuevo hogar. Bien, es una experiencia común que se extiende hasta envolver las pantuflas que usas y la escoba en papel de periódico y llevártelas contigo porque piensas que ellas te pertenecen. ¿Cuál es la razón para esta actitud? La razón es que te has llegado a limitar por tus apegos a los objetos de los sentidos. Tienes tanto interés en empacar todas esas cosas viejas para llevártelas contigo porque estás atado a ellas. Sientes que son tuyas. Pero entonces, considera el ejemplo del director de un colegio. En cada institución educacional habrá un sin número de artículos de valor.

Por ejemplo, en el laboratorio habrá diferentes equipos, mesas, sillas, otros muebles con propósitos distintos, un reloj  de pared, y así muchas cosas más.

Cuando el director de la escuela se retira o se traslada, el no siente apego a esas cosas. De manera que, se va con la misma actitud libre de mente que tenía cuando llegó. Él no se preocupa ni le interesa el dejar atrás cuando se va, ningunos de esos artículos de valor. La razón es que él sabe perfectamente bien que ninguna de esas cosas le pertenecen. Ellas pertenecen a la escuela misma o al consejo directivo de la escuela. Por lo tanto, con un sentido de desapego e indiferencia a esos objetos él se retira de la escuela.

Cuando hay un sentido de posesión y de “lo mío”, habrá sufrimiento. Si no tienes ese sentido de posesión no te limitarás por nada y no sufrirás. Por lo tanto, el responsable de toda la limitación, todo el sufrimiento y toda la tristeza es “lo mío” y “el yo”. Al igual que el director de escuela, puedes hacer uso de los objetos que encuentras en el mundo. No renuncies a los objetos por ellos mismos, y no renuncies a tus acciones y actividades.

Sólo renuncia al apego que tienen hacia los objetos y renuncia al apego que tienes hacia el mundo y sus actividades en él. [Nota de la traductora: “El Bhagawan ha dicho esto tan claro, que mejor es casi imposible”]. Renuncia Al Fruto De Tus Acciones Otra forma de decir esto es, entrega el fruto de tus acciones. Haz tu deber con un sentido completo de desapego, realizando los defectos en los objetos.

Una vez que entiendes las leyes fundamentales que gobiernan el mundo y reconoces los defectos que son inherentes en ambos, los objetos del mundo y las relaciones que tienes en él, rápidamente serás capaz de vencer los apegos que tienes hacia ellos. Antes que nacieras, ¿quiénes eran los padres y quién era el hijo? Antes de casarse, ¿quién era el esposo y quién era la esposa? Solamente después de nacer hubo un padre y un hijo. Antes de nacer no había tal relación y después de la muerte no habrá tal relación. Es solamente durante ese corto período de tiempo de transición entre el nacimiento y la muerte, que los sentimientos de posesión y apego surgen. Esto todo es debido a los defectos en tu visión y los defectos en el camino y forma de acercamiento. Surge por la actitud de la  mente estrecha y la visión nublada.

Porque son solamente tus sentimientos y tus actitudes los responsables de tus sufrimientos. Una vez que reconozcas los defectos en los objetos y las relaciones, no tendrás deseos de poseerlos. Trata de entender el principio del desapego. Debes alcanzar el estado en el cual no tienes ninguna clase de apego ni limitaciones, incluso durante el estado de sueño y de sueño profundo. Si fomentas un sentido de apego durante el estado despierto, también estará allí en la forma sutil durante el estado de sueño y de sueño profundo. El estado de sueño puede ser comparado con una reflexión en el espejo. Cualquier cosa que experimentes en el estado despierto se imprimirá él mismo en el estado de sueño y será visto allí como una reflexión. Por lo tanto, el estado despierto y el estado de sueño son algo como el objeto y su imagen. En el estado despierto tú tomas el camino correcto, reconociendo la verdad y conduciéndote a ti mismo en la luz de esa verdad, entonces andarás por el camino correcto inclusive en el estado de sueño. Para triunfar tienes que reconocer los defectos de los objetos de los sentidos y vencerlos renunciando a su apego. Todo Es Sometido Al Cambio El tiempo somete todo al cambio. La comida que está acabada de cocinar hoy es sabrosa y deliciosa.

Mientras está fresca, su potencialidad para dar fuerza y salud es muy buena. Pero, los mismos ingredientes en la comida, pueden llegar a ser tóxicos después de un lapso de tiempo de dos días.

Cualquier comida que consideres sea buena, útil y beneficiosa a la salud, cambiará después de un período de tiempo en algo malo, algunas veces inservible, algunas veces dañina a la salud. Esos cambios son inevitables. En el contexto del tiempo puedes ver cuatro tipos de devotos: él que está afligido y busca el alivio del dolor y el sufrimiento, él que busca bienes materiales y prosperidad, él que busca conocimiento espiritual y el sabio.

A través de un período de tiempo, la misma persona es probable que progrese a través de esas etapas. También podemos considerar los cambios que ocurren en el curso de una vida.

Inmediatamente después del nacimiento el recién nacido es llamado bebé; después de unos años se le describe como niño; veinte años después, la misma persona es considerada un adulto; y después de otros treinta años tendrá que llegar a ser un abuelo. Esas no son cuatro personas diferentes. Es la misma persona todo el tiempo, pero al pasar el tiempo, se le han dado diferentes nombres de acuerdo con las diferentes etapas de la vida del individuo. La vida de un ser humano, que es muy difícil de obtener, sufre muchos cambios a medida que pasa el tiempo. Si esto es verdad para los seres humanos, entonces ¿cuánto más podría ser verdad para los otros seres y objetos del mundo? Si preguntaras cuál es el mayor defecto en un ser humano, encontrarías que son los cambios que ocurren en el ser físico. Ya sean buenos o malos, estos cambios no pueden ser evitados. Todos los cambios son inherentes en todas las cosas en el mundo fenomenal, no deberías desarrollar ningún apego o cualquier sentido de “lo mío”  por nada ni por nadie. ¿Quién es el padre? ¿Quién es la madre? ¿Quiénes son los niños? ¿Quiénes son los miembros de la familia? ¿Quiénes son los amigos? Estas son todas formas cambiantes. No puedes contestar esas preguntas en todo momento. A medida que llegas a ser consciente de estos cambios que están ocurriendo constantemente en todas esas relaciones, entonces, ¿cómo puedes desarrollar algún apego por ellos? El Guita ha enseñado que uno tiene que reconocer todos los cambios que trae el tiempo como defectos  fundamentales y faltas. Por lo tanto desarrolla un completo desapego de las formas defectivas que están experimentando estos cambios. Ellas no tienen permanencia. La Práctica Constante El desapego o no-apego es la primera y más importante disciplina que debes emprender. La segunda es la práctica constante. ¿Qué clase de práctica puede ser llamada constante? Una clase es la austeridad o penitencia. En el momento que las personas oyen esta palabra, austeridad, ellas se asustan e intimidan.

Inevitablemente asocian la austeridad con la acción de ir al bosque, comer cualquier fruta o raíz que esté disponible allí y exponerse ellos mismos a toda clase de riesgos y sufrimientos. Realmente hablando, eso no es austeridad, eso es solamente exponer el cuerpo a través de sufrimientos y castigos. No es el cuerpo el que debe pasar por los sufrimientos, sino la mente. La mente tiende o a la pereza, al caos o a la actividad sin fin con el sentido de hacer y poseer. La austeridad es colocar esa mente con todas esas tendencias negativas que están adheridas o asidas a ella, a través de una tortura real, hasta que todas esas tendencias retiren su adhesión o agarre a ella. La austeridad también significa remover los defectos que son inherentes a los órganos de los sentidos. Ésta es la austeridad real y verdadera. Las tres clases de austeridad son: la primera es la austeridad física del cuerpo, la segunda es la austeridad vocal de la lengua, y la tercera es la austeridad mental de la mente. Las Tres Austeridades, La Física, La Vocal Y La Mental La austeridad física se refiere al uso del cuerpo para hacer buenas acciones, las que incluyen la adoración al Señor y el expresar tu sentido de gratitud sirviendo a las grandes almas. Si te ganas su gracia, los aspectos egoístas del Yo y lo mío se reducirán lentamente. Una vez que esas características negativas declinen, entonces, automáticamente las acciones y características positivas se desarrollarán. En ese momento, estarás atraído naturalmente por la compañía de los seres espirituales que tengan la mente al compás de la tuya y estarás inspirado a estudiar el Guita y otros textos sagrados.

Añadiendo a esto, emprenderás la caridad para la educación, para la medicina y los hospitales, para alimentar a los pobre y para otras causas nobles y correctas. Y justo como tradicionalmente los diferentes tipos de caridades tales como dar dinero, vacas y tierra fueron el medio para usar el cuerpo en actividades sagradas, también ahora tú usarás tu cuerpo en una forma sagrada.

Dado que tu no estarás haciendo ninguna actividad dañina o prohibida, no te pondrás bajo la evocación del sentido de hacer y poseer.

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